martes, 7 de noviembre de 2017

Un rayito de alegría

Escrito por: Jaramillo Viera Oscar Adrián

Era noviembre de otoño, época de muchos cambios en el paisaje, las hojas viejas de los árboles caen constantemente, llenándose de un color amarillo nostálgico, con la esperanza a un cambio mejor.

Una mañana cálida del 2013 llega a la casa de la familia Jaramillo Viera un perrito y le pusieron por nombre Peluchin.

Peluchin tiene 4 añitos su cumpleaños es él 10 de septiembre es pequeñito, gordito, ojitos marrones color café, de pelaje lacio y suave como la seda, de color blanco con manchitas color mostaza en sus orejas. Le encanta jugar lanzándole la pelota, es muy alegre y muy juguetón y divertido. En su interior es muy sentimental, cuando necesita cariño se acerca a los pies de nosotros acostándose sobre ellos y mostrando una carita tierna, de inmediato lo halagamos y él nos lame en muestra de aprecio.

Tenemos un gato llamado Páter, cuando lo estamos halagando de inmediato llega Peluchin a interrumpir, es muy celoso. Peluchin come de todo, carne, pescado, arroz etc., Mamá le da comida, aunque a veces no come, deja la comida y cuando llega Páter a comer lo interrumpe y se lo come todo. Mamá dice que es muy malcriado.

Peluche acompaña a papá a la parcela cerca de casa, es flojo llega y solo hace huecos y se acuesta pero cuando se acerca la hora de retornar a casa avisa a papá y entonces comienza se pone inquieto, corriendo y hasta llora que ya se quiere regresar a casa.

Por las Noches Peluche se convierte en un guardián de la casa, mostrando sus rasgos de agresividad de naturaleza, con ladridos estridentes, y feroces.


Peluche es un rayito de alegría que llegó a muestra familia para brindarle momentos únicos de alegría y felicidad a nuestro hogar, con sus constantes juegos y actitudes divertidas y lo fiel que es ante sus amos.

Maravillosa Presa de Poechos

Escribe: William Guillermo Heredia Palacios

La presa de Poechos, es un gigantesco vaso regulador de agua,  ubicada en el distrito de Lancones tierra fronteriza, de la provincia de Sullana, en la Región Piura;  donde desemboca el gran rio chira que alimenta nuestros calurosos, sedientos y fértiles terrenos piuranos.

Maravillosa por su gran extensión y por las riquezas que almacena, cubierta por una alfombra verde desde donde nacen los páramos, formando las quebradas y ríos que dan lugar a este fascinante sentimiento Lanconense.

En ella habitan una gran variedad de aves, reptiles, peces y muchas especies en peligro de extinción. Su encantador atardecer inspira paz y confianza con aquella suave brisa de sus olas que recorre nuestro cuerpo y genera una sensación de relajación y tranquilidad en nuestra alma.

Existen diferentes lugares desde donde se puede apreciar y contemplar sus paisajes y observar aquella sabana azul que cubre nuestra inmensa presa de Poechos que cobija una gran  variedad de especies naturales que habitan desde siempre y que dan vida y color a este conocido lugar.

Cuenta la historia que alrededor de tan impresionante lugar, se encuentra ubicado el gran cerro de La Fortaleza, del cual se dice que se comunica con el cerro Capachón, los cuales se encuentran divididos por la inmensa cantidad de agua que almacena la presa de Poechos y se cree que existe un gran tesoro escondido dentro de estos cerros.

En sus alrededores encontramos inmensos campos cubiertos de sembríos que motivan en la visión de un paisaje totalmente diferente, sus profundas aguas son habitadas por los peces de mayor tamaño y en el fondo son almacenadas las riquezas que conserva nuestra presa desde hace muchos años.

Estudiante del Segundo Ciclo de la Carrera Técnica de Producción Agropecuaria del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Centro de Formación Profesional Binacional”, ubicado en el distrito de Marcavelica, provincia de Sullana, Región Piura, Perú.


Mi hermano camote

Autor: Ana Jackeline Saldarriaga Zapata

No te vi llegar a casa, no te pude acariciar desde el primer momento que llegaste a casa; no pude oír tus quejidos de cachorro por las oscuras y silenciosas noches. Pero hay algo que si pude hacer: fue quererte y amarte un montón, desde que vi tu foto, que me la enviaron vía whatsapp.

Allí estabas tú pequeñito, parecías una bola de lana negra aunque no de aquellas lanas esponjosas, ya que tu pelaje era de color negro. Esperaba con ansias que llegase el día miércoles de salida para poder ir a casa, y abrazarte y poder acariciar tu húmeda y pequeña nariz que parecía un botón de ropa, la cual era de color negro.

El gran día llegó diciendo: ¡día miércoles al fin! Ahora si, luego que terminen mis clases saldré corriendo del salón, para no perder tiempo y poder llegar rápido a casa de mi tía, llegué apresurada  me bañé, y almorcé. Sin perder tiempo lave los platos, me cepillé los dientes, me cambié y salí rumbo a mi querida casa. Pensaba e imaginaba en el camino como seria la experiencia de tenerte entre mis brazos y poder acariciarte.

Al fin llegué a casa saludé a mamá, papá y mi hermana. ¿Dónde está el pequeño? –pregunté.
_ Allí está en la tina (lavador) verde, respondió mi mamá.

Lo observé, era hermoso estaba dormido envuelto en trapos que mantenían su cuerpecito caliente. No tardó  en levantarse de su profundo sueño, ¡y vaya que era lindo y pequeñito!. Era de estatura pequeña, casi como de porte de un pequeño peluche; su pelaje era de color negro con una pinta blanca en la frente, la que recorría hasta su barriga, su hocico era pequeño de color negro, nariz negra y de tamaño de un botón. Sus lindos ojos brillantes y tiernos que ofrecían paz; sus pequeñas orejas erectas. No dudé en abrazarlo y tocarle su húmeda nariz. Se preguntaran que nombre le puse, pues este fue: ¡Camote!.


A muchos su nombre le da risa y me preguntan ¿por qué le pusiste ese nombre?.  Le puse así porque le encanta comer camote, y sobre todo su cáscara.

Ahora ya han pasado cuatro meses y camote ya creció, su pelaje ha cambiado, es de un color tierra con pintas negras, pero su tierna mirada y sus manchas en la cabeza y barriga no cambian, las sigue manteniendo; sus orejas ya no son pequeñas, son grandes y ya no son erectas se encuentran un poco decaídas.

Sus patas son de color blanco como si tuviese botines, su hocico es ahora de color blanco, tiene en su cuello una cadenita hecha de trapo de color roja. Pero no me importa que siga creciendo aun así lo seguiré queriendo por sus millones de travesuras, ya puede subir a mi cama y levantarme muy temprano oliéndome con su húmeda y fría nariz.

En verdad camote no lo considero como mi mascota, pues para mi es mi fiel y travieso hermano camote.


Estudiante del Segundo Ciclo de la Carrera Técnica de Producción Agropecuaria del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Centro de Formación Profesional Binacional”, ubicado en el distrito de Marcavelica, provincia de Sullana, Región Piura, Perú.

La Quebrada Yiesquen

Escribe: Jorge Luis seminario Berrú

Todos los años durante los meses de enero y febrero (época de verano) en esta hermosa quebrada llega mucha gente a visitarla de todos los caseríos cercanos para refrescarse en este atractivo turístico, hasta donde llega el agua de la serranía piurana.

Esta quebrada se encuentra en el caserío del porvenir hualtaco III distrito de Tambogrande. En este atractivo turístico yo voy con mis amigos y familiares a disfrutar de su fresca agua, quebrada muy conocida por todos los Tambograndinos, por la inmensa cantidad de agua que lleva cuando crece.

Las personas que llegan a disfrutar se sienten muy cómodas al disfrutar de su ambiente, los verdes árboles que la rodean, del viento de sus pequeñas olas qué se forman y además del delicioso cebiche, picarones y la deliciosa limonada qué venden unas señoras, que cuidan de este atractivo turístico.


Aunque muchos dicen que está quebrada esta encantada y que antes han visto a una hermosa mujer vestida de blanco bañándose y caminando entre las totoras qué rodean a la quebrada y desaparecer de una manera muy extraña. Esta noticia no es un motivo para las personas que llegan a disfrutar de su fresca agua.

Yo disfruto mucho de ella, disfruto al pasar en cámaras de llantas cuando va con mucha creciente, aunque es muy peligroso yo, niños, señoras y todos los pobladores arriesgamos nuestras vidas al cruzar está quebrada.

Y así es durante todos los años en tiempos de verano, yo disfruto de mis vacaciones visitando a esta hermosa quebrada Yiesquen.


Estudiante del Segundo Ciclo de la Carrera Técnica de Producción Agropecuaria del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Centro de Formación Profesional Binacional”, ubicado en el distrito de Marcavelica, provincia de Sullana, Región Piura, Perú.

Lo maravilloso que es el amanecer

Escrito por: Cristhian Junior Rugel Rivera

La gran estrella se deja observar lenta, lenta y en los corrales ya cantan los gallos manifestando el amanecer. Su gran luz se va extendiendo desde la puerta al paso que se va abriendo la puerta con gran alegría para empezar el nuevo día.

Las aves en sus nidos ya despiertan para elevar el vuelo y poder conseguir  su alimento para  saciar su hambre y el de sus crías. Muchas aves ya se manifiestan en lo alto del cielo resplandeciente rumbo hacia el nuevo día que los depara.

Los chilalos se hacen presentes en el amanecer con su melodioso y suave canto que motiva a todo aquel que los escucha.

El cielo se va aclarando poco a poco, las nubes se van trasladando de un lugar a otro sin saber a dónde se dirigen.

La suave caricia y el susurrar del viento te hace estremecer todo el cuerpo y te acompaña todo el día.

Los rayos del sol acarician tu suave y delicada piel en el trascurso del día.

Las personas ya se alistan para asistir a sus centros de trabajo, los niños y jóvenes ya se dirigen a su lugar de estudio.

Por lo general el amanecer es una motivación para seguir adelante día a día.


Estudiante del Segundo Ciclo de la Carrera Técnica de Producción Agropecuaria del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Centro de Formación Profesional Binacional”, ubicado en el distrito de Marcavelica, provincia de Sullana, Región Piura, Perú.

lunes, 6 de noviembre de 2017

La vida depende de una gota

Escrito por: Ana Jackeline Saldarriaga zapata (*)

Aún recuerdo como si fuese ayer cuando corría sin zapatos, por la arena caliente de mi humilde pueblo, corría rápidamente pues la arena se encontraba muy caliente por la radiación solar. Pero se preguntaran ¿por qué corría? Pues corría por que al fin luego de 20 días llegaba el agua al pequeño canal llamado perlita. En realidad todos los pobladores corrían desesperados y alegres, llevando consigo muchos depósitos para almacenar agua, suficiente para poder sobrevivir.

Es que es  la cruel realidad. Mi pequeño pueblo no tenía agua todos los días, como muchos de nosotros que no la tenemos en nuestros  hogares; la única esperanza de mi pequeño pueblo era esperar el agua. Cuando el agua llegaba a mi pueblo, es como si se escuchase el cantar de los pájaros por la mañana.

Cuando el agua llegaba, yo muy alegre esperaba que el agua pase por detrás de mi humilde casa, pues allí había un pequeño canal que servía para regar nuestros cultivos de limón y un sin número de alimentos, porque déjenme mencionarles que lo más hermoso que tiene mi pueblo es su hermosa vegetación y aire puro.

Esperando el agua detrás de mi casa tenía una planta de tamarindo enorme, en aquel tamarindo  tenía una hamaca (columpio) en ella solía mecerme y tirarme al pequeño canal. Era hermoso y fantástico estar allí repitiendo mis acrobacias y a la vez disfrutando de un refrescante baño. ¡Ana!, ¡Ana! Era la voz de mí mamá que me llamaba diciéndome: ya sal del agua, y suelta los patos del corral. Salía apresurada del agua y soltaba a los patos. Ellos eran muy alegres extendían y batían sus alas, volando hasta llegar al canal, zambullían y mojaban sus alas; quedando tan limpios y hermosos que eran dignos de admirar.

Pero no  me gustaba cuando se secaba el canal, me entristecía mucho ver como los pequeños peces morían, ya que la poca agua que tenían se estaba agotando .como era una niña cogía los pequeños peces y los  guardaba en un depósitos  con agua, esperando que el agua volviese para liberarlos.
Es aquí donde comprendí cuanto y como la vida de aquellos seres vivos dependía de una gota de agua. Quizás vivir allí me enseño a valorar y cuidar el agua.

Son muchas las experiencias pasadas en mi pequeño pueblo donde solía vivir, el agua se cuidaba con mucho esmero, no se desperdiciaba. Muchos de nosotros ni importancia, ni valor le damos al agua, pues decimos el agua nunca se va acabar, pensemos que como dice el dicho” el agua gota a  gota se agota”.

Es verdad aunque usted no lo crea el agua se agota, gota a gota, todo es una bancarrota. Cambiemos por nosotros porque los futuras sequías que se presentarán  serán por nuestra culpa, no contaminemos el agua pensemos que mientras tú la estas desperdiciando hay personas que la necesitan, inclusive mueren por no tener este maravilloso recurso. Cambiemos por nosotros, por nuestros futuros pequeños.

Deja atrás esa mala costumbre de: es una sola gota que bota mi cañería, ¡sí! es una gota pero recuerda esa gota es la salvación de muchas vidas, es el alegre cantar de los pájaros, es el hermoso batido de las alas de los patos. Recuerda nuestra vida depende de una gota.

(*) Estudiante del Módulo de Producción de Textos, del Segundo Ciclo de La Carrera Técnica de Producción Agropecuaria (PRODA ll) del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Centro de Formación Profesional Binacional”, del distrito de Marcavelica, provincia de Sullana, Región Piura-Perú.

viernes, 3 de noviembre de 2017

El jardín de mi corazón

Escribe: Lisbeth Mena Farias (*)

Había una vez una familia muy humilde conformada por mamá, papá y unas hermosas gemelas que vivían en un pueblito muy pobre,  pero en la parte detrás de la casa había un hermoso jardín de flores y rosas de las más hermosas que jamás nadie había visto.

Un día al ocultarse el sol, las pequeñas fueron corriendo a su hermoso jardín y se pusieron a cantar y se sorprendieron mucho porque esas rosas les respondían con tan bellas melodías, las niñas muy sorprendidas se entraron a la casa corriendo muy asustadas.

Al siguiente día volvieron e hicieron lo mismo y de nuevo las flores les respondían con tan hermosa melodías pero esta vez las niñas no tuvieron miedo y siguieron cantando con las flores. Cada día que pasaba, cada parte del jardín empezaba a ponerse muy lindo, de la nada aparecían hermosas piedras brillantes en el pequeño riachuelo que había por las rosas.

Las niñas muy alegres volvían cada día después de que todos estaban ya descansando y hacían día tras día lo mismo, hasta que un día una de las pequeñas gemelas enfermó y tuvieron que llevarla a la ciudad  y hospitalizarla, porque la niña tenía una enfermedad muy costosa.

Papá no sabía cómo tendría que pagar todo lo de la enfermedad de su hija, porque eran muy pobres y su único sustento era su ganado, por lo que dejaron a la niña en el hospital para venir a su pueblo a tratar de conseguir el dinero.


Mientras tanto la otra gemela fue corriendo a ver las rosas, ella le contó a sus flores todo lo que estaba pasando, muy triste empezó a cantar y a llorar por su hermana y de repente empezaron a salir de la rosas unas pequeñas piedritas de oro. Las rosas le dijeron que esas piedritas servirían para poder curar a su hermana y solo le pidieron a la niña que nunca dejara de cantarles.

La niña les dijo que prometía por siempre cantarles a la flores y fue corriendo a ver a su papá para darle el regalo que le había dado las rosas porque querían que la gemelita se salve, para que vuelvan juntas a cantar, que era lo que más les gustaba a la rosas y flores.

Papá sin saber que decir solamente recibió las piedritas de oro y las llevo al hospital .Al transcurrir los días, las dos gemelitas volvieron a estar juntas y volvieron a cantar.

Un día la curiosidad de papá lo lleva a descubrir de donde la pequeña gemela había sacado esas piedritas de oro. Por un huequito empezó a mirar como todo el jardín cantaba, papá se quedó asombrado y no lo podía creer, era algo imposible, pero era verdad. Todo estaba allí eran sus hijas que cantaban hermoso y el jardín entero les seguía las canciones.

Papá decidió contarle a  mamá, pero ella no creyó nada pensó que papá estaba loco y solo rió a carcajadas.

Al día siguiente papá llevó a mamá al jardín de las niñas y ella no lo podía creer todo lo que papá le contaba, era verdad y  lo primero que pensó fue en decirles a todos lo lindo que era y que sus hijas podrían llegar a tener mucho dinero si todos se enteraban de esto. Ambos hablaron horas de horas, hasta que mamá convenció a papá de hacerlo.

 Al pasar unos días todo estaba listo, papá y mamá habían  planeado todo para que las personas vinieran a ver este hermoso jardín y sus hijas, las niñas muy asustadas no sabían que decir, solo hacían lo que sus padres les decían, llegó el momento y todo estaba preparado pero las niñas no pudieron cantar a las rosas, que lucían normal, no había nada  de lo que papá y  mamá les habían prometido a las personas que habían llegado desde la ciudad  hasta este pueblito.

Al día siguiente papá les preguntó a las gemelas por que no habían podido cantar, ellas les explicaron que el cantar de ellas solo era en agradecimiento por haber salvado la vida de una de ellas. Papá pensó que las niñas mentían que no lo habían hecho por hacerlo quedar mal y entonces él fue al  jardín a ponerse a gritar de cólera y todas las rosas le contestaron que por más que él quisiera que todo fuera como el quería, ellas solo estaban allí por sus hijas no para hacer dinero, que ellas ayudarían siempre y cuando todos vivieran en armonía y que siempre las niñas cantaran.

El papá muy enfadado y a la vez sorprendido de escuchar a la flores solamente se quedó mudo y  se fue a sus casa. Al pasar los días las niñas empezaron a ponerse tristes porque su papá ya no las dejaba ir a ver el jardín, lo que no sabía papá era que ese jardín estaba vivo, mientras que las niñas estuvieran vivas y el no hacía caso, todo les iba mal y las niñas cada día empeoraban y ya no sabía qué hacer.

Decidió llevarlas a las dos al jardín y fue entonces que las flores a punto de marchitarse derramaron lágrimas. Junto a las niñas estaba papá y mamá, lloraron desconsoladamente porque no habían hecho caso a algo que era tan asimilable, los padres lloraban y unas de las flores les habló y les dijo que solamente revivirían si ellos se arrepentían de todo lo malo que habían causado en las flores y sus hijas.

Les dijo, que sus hijas eran el jardín que debería existir en su corazón, que si siempre pensaban en tener dinero, nunca estarían bien, porque lo más importe debieran de ser sus hijas.

Los padres muy arrepentidos prometieron cuidar más de ellas y dejar que sus hijas vieran el jardín, de esta manera las niñas volvieron a vivir y las flores y rosas volvieron a florecer y todos estuvieron felices con este hermoso final.

(*)  Estudiante del segundo ciclo de la carrera  técnica de Administración de Negocios Agropecuarios del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Centro de Formación Profesional Binacional”, ubicado en el distrito de Marcavelica, provincia de Sullana, Región Piura, Perú.